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El hardware como ideología: una entrevista con Austin Federa
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El hardware como ideología: una entrevista con Austin Federa

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23 min de lectura

Introducción

Las blockchains no funcionan con esperanza. Funcionan con cables, consenso y la silenciosa convicción de quienes construyen sistemas que el mundo no puede ver.

Austin Federa ha pasado la mayor parte de su carrera entre lo visible y lo invisible. En marketing y comunicaciones —desde sus inicios en el Boston Globe hasta su trabajo dando forma a las narrativas de Solana—, la arquitectura es retórica: coloca vigas de significado, las conecta mediante historias y espera que la estructura resista ante la mirada siempre atenta del público. En el hardware, la arquitectura es literal: silicio, topología y latencia, donde el verdadero trabajo ocurre fuera de la vista.

En una era en la que los imperios digitales surgen y caen según la solidez de cimientos invisibles, el hardware no es solo maquinaria: es ideología encarnada. Trasciende los simples circuitos para determinar silenciosamente cómo nos conectamos, computamos y creamos. Federa fue uno de los principales arquitectos de la forma en que la blockchain más rápida del mercado se explicó ante el mundo, mientras atravesaba tiempos turbulentos como director de Estrategia de Solana Foundation. Ahora, como cofundador de DoubleZero, ha pasado de los mensajes a los mecanismos y construye una nueva Internet diseñada específicamente para la próxima era de los sistemas distribuidos.

Quería entender qué sucede cuando un narrador se convierte en arquitecto, cuando la persona que dio forma a la identidad pública de un protocolo pasa a diseñar su infraestructura privada. Esta entrevista trata sobre esa transición: de la claridad narrativa a la claridad de red.

La conversación se editó y condensó para hacerla más breve.


Entrevista

Orígenes y visión del mundo

Ichigo: Cuando tenías quince años, causaste bastante revuelo en Apple al lograr que tu laptop Dell ejecutara una compilación protegida de OS X. ¿Fue esa tu primera incursión real en la experimentación con hardware? ¿Qué fue lo que despertó tu interés por el hardware?

Federa: Sí, quizá este sea un buen punto de partida para mí: tengo una forma entre moderada y leve de dislexia, y eso hacía que cosas como aprender un idioma extranjero fueran muy, muy difíciles. Intenté aprender español en la escuela secundaria y simplemente... no lo asimilaba. En la universidad terminé estudiando latín porque, sinceramente, era más fácil: no esperaban que lo hablaras; el trabajo consistía en traducir. Ese tipo de cosas me funcionaba mejor.

Con la programación ocurrió lo mismo. Hay partes que puedo captar y entender, pero no estoy hecho para ser un gran programador. Si me das una ventana de código en blanco, simplemente... no va a suceder. Pero el hardware se sentía diferente. En especial a los quince años, cuando tu cerebro aún está desarrollándose. Se sentía más concreto, más estructurado. Francamente, hay menos variables que en el software.

Así que sí, en la escuela secundaria ya armaba mis propias computadoras para videojuegos. Incluso tenía una pequeña actividad —ni siquiera la llamaría negocio—, pero armé y vendí algunos sistemas a otras personas. Eran equipos con refrigeración líquida, cuando todavía era realmente difícil construirlos. Hoy puedes pedir las piezas por Internet, pero en aquel entonces tenías que resolverlo por tu cuenta.

Siempre fui bastante bueno administrando software aplicado a un problema específico o ensamblando el código de otras personas para crear algo útil. Pero el hardware era lo que se sentía natural, donde realmente podía unir las piezas. Eso fue lo que me atrapó.

A pesar de este interés temprano, tomaste un desvío académico. Estudiaste ciencias políticas, estudios ambientales y economía, campos que no suelen asociarse con el hardware. ¿Qué te atrajo de esas áreas y cómo ayudaron a dar forma a tu manera actual de pensar?

Cuando era más joven, probablemente al inicio de la escuela primaria, era un niño con una mente muy científica. Es decir, me interesaba muchísimo la ciencia. Fui a una escuela poco convencional, no exactamente Waldorf, pero combinaba lo académico con un terreno grande para explorar. Los recreos eran divertidos: represábamos arroyos y causábamos todo tipo de problemas. Era una experiencia diferente y, en ese entonces, mi mente estaba muy enfocada en la ciencia.

Cuando llegué a la escuela secundaria, comencé a explorar más las humanidades. Me resultaron interesantes, algo que disfrutaba mucho, y para cuando llegué a la universidad, eso era lo que quería estudiar. Fui a una universidad de artes liberales y no entré con aspiraciones de ser ingeniero.

Irónicamente, muchos de mis amigos sí las tenían. La mayoría estudió ingeniería, incluso en universidades de artes liberales. Uno de los que ahora trabaja conmigo, Ben, de hecho fue conmigo a la escuela secundaria. Terminó estudiando ingeniería en Dartmouth. Así que, incluso en ese círculo, estaba rodeado de personas que profundizaban en campos técnicos, mientras yo estudiaba ciencias políticas, estudios ambientales y economía: eso no es más que un título en blockchain.

Para mí, la ingeniería nunca pareció «fácil», pero los problemas se veían más directos. Las humanidades y las ciencias sociales parecían más desordenadas y abiertas. Eso era lo que me atraía.

Francamente, creo que, si tienes el privilegio de hacerlo, la universidad es el único momento de tu vida en el que puedes explorar tus curiosidades con rigor académico, sin juicios y con valentía. Así que aproveché esa oportunidad.

En tu biografía tienes esta frase: «Todo es computadora». Este mantra sugiere una visión del mundo en la que el hardware no es solo un conjunto de herramientas, sino algo más fundamental para la realidad. ¿Cómo dieron forma a esta filosofía tus primeras experiencias, como el hackeo de Apple, y luego tu formación académica?

Supongo que no entendí por completo gran parte de esto hasta hace quizá tres o cuatro años. Estaba hablando con Kevin Bowers —y no quisiera cerrar el círculo y volver tan pronto a Solana—, pero algo que siempre sentí es que la definición de hardware y software es un tanto arbitraria.

Entramos en una etapa en la que ni siquiera piensas en el hardware: simplemente ejecutas cosas en instancias virtualizadas. En cierto sentido, eso es elegante, pero en otro se siente... distinto de cómo funcionan realmente las computadoras. Si volvemos al proyecto Hackintosh, por ejemplo, todo giraba en torno a los conjuntos de instrucciones. Tuve que engañar a una CPU Dell para que creyera que tenía instrucciones que en realidad no tenía, y a veces el sistema simplemente colapsaba por completo. Fue uno de esos momentos en los que te das cuenta de que la frontera entre el software y el hardware no es tan clara como creemos.

También crecí leyendo mucha ciencia ficción, libros como Accelerando, de Charles Stross, donde un solo avance en computación cambia la trayectoria de todo. Eso moldeó mi forma de pensar sobre los sistemas: debemos prestar más atención a lo que sucede en el nivel más bajo, porque ahí es donde está el verdadero potencial.

Gran parte de esto surgió de años de aprendizaje improvisado sobre hardware. Mi filosofía general es que, si aprendes lo suficiente en torno a un tema, al final lo comprenderás. El aprendizaje estructurado, paso a paso y con libros de texto nunca me funcionó realmente; siempre sentía que me faltaba algo. Pero, si sigues rodeando el problema, tarde o temprano la imagen más profunda cobra sentido.

Es curioso, pero las clases de matemáticas nunca tuvieron sentido para mí como sí lo tuvieron para otras personas. Eran difíciles, en parte porque se supone que primero nos enseñan una versión muy básica y después profundizamos cada vez más. No fue hasta que fui mucho mayor cuando pensé: «Ah, todo está completamente equivocado y no tiene nada que ver con cómo funcionan realmente las matemáticas». Es solo la forma en que las hemos enseñado durante unos cuantos siglos. Nos perdemos algunos fundamentos y las matemáticas se convierten en infraestructura. Es un recordatorio de que incluso lo abstracto termina asentándose en la manera en que funcionan los sistemas.

Sí, estoy totalmente de acuerdo. Cuando me senté a aprender por mi cuenta las matemáticas detrás de ZK, me pregunté por qué nunca me habían enseñado la mitad de ese material. Incluso al intentar leerlo encuentras todas esas letras extrañas y luego te das cuenta de que esa «E» rara es solo un bucle for. Hay toda una serie de conocimientos que se dan por sentados y generan problemas de comunicación.

De las comunicaciones a los protocolos

Esta es una buena transición porque durante mucho tiempo te enfocaste en las comunicaciones. Los profesionales de la comunicación se obsesionan con la claridad, mientras que los ingenieros de hardware se obsesionan con la latencia. ¿Ves algún paralelismo entre crear hardware de alto rendimiento y construir narrativas eficaces?

En cierto modo. Diría que la mayor diferencia es que ambos sistemas tienen que funcionar, pero el lado tecnológico debe hacerlo en un sentido mucho más literal que el lado de la comunicación.

En el aspecto narrativo, puedes crear una historia sobre un producto, un candidato o un fragmento de código que en realidad no refleje lo que hace. Ripple es un ejemplo clásico. La gente decía: «Bueno, algún día todos los bancos lo necesitarán». Y es como, de acuerdo, quizá... pero ¿cuál es el camino real para llegar a ese resultado?

También ves esto todo el tiempo en la sociedad. El eslogan de la COVID aplanar la curva es un gran ejemplo. Es una narrativa muy pegadiza, pero aplanar la curva no es un estado final: no resuelve la COVID. Lo mismo sucede con consignas de protesta como alto al fuego, ahora. Por definición, un alto al fuego es temporal. Funciona como grito de movilización, pero no refleja el panorama completo. Las narrativas pueden ser increíblemente pegadizas incluso cuando no coinciden con la realidad subyacente.

Lo mismo ocurrió con ultrasound money. Nunca tuvo mucho sentido desde el punto de vista técnico, pero dio a la gente algo en torno a lo cual movilizarse. Por eso, la estructura narrativa suele ser muy diferente de la estructura técnica de un producto.

Dicho esto, debes pensar en la historia que quieres que cuente tu producto antes de construirlo. Amazon tiene esa famosa frase que dice que debes escribir el comunicado de prensa antes que el documento de especificaciones del producto. Existe desde siempre, pero la gente la olvida. Tienes que comenzar con intención. Creo que gran parte de la ingeniería no empieza así. Comienza con una serie de problemas aislados que alguien intenta resolver, y terminas con un montón de soluciones unidas entre sí en lugar de algo más coherente.

Sinceramente, por eso la mejor ingeniería suele surgir en tiempos de guerra. En esos momentos comienzas con requisitos estrictos: necesitamos un avión que pueda pasar de la pista a 40,000 pies en menos de diez minutos, que tenga este alcance y vuele a esta velocidad. No importa si el avión es feo: cumple los requisitos y construyes mil unidades. Es un tipo de ingeniería muy diferente de trabajar en problemas sin una historia clara sobre lo que intentas lograr.

Parece que gran parte del trabajo de crear narrativas o hardware eficaces es casi invisible por diseño. ¿Cómo haces que algo sea lo suficientemente visible como para atraer a los desarrolladores, pero lo bastante invisible como para que la experiencia resulte fluida al usuario final?

Yo diría que muy pocas de las cosas que realmente cambian el mundo entran en esa categoría de invisibles por diseño. Cuando apareció Internet, por ejemplo, causó un enorme impacto. La gente tuvo que aprender sobre líneas telefónicas y extraños acopladores acústicos. Eran productos difíciles de usar, pero impulsados por una tecnología transformadora.

Puedes decir lo mismo de las GPU. Cuando NVIDIA lanzó CUDA, no era precisamente un nombre conocido en todos los hogares, pero sí lo era entre los ingenieros. Todos conocían Sun Microsystems por razones similares. Esos momentos no fueron simples optimizaciones: fueron cambios radicales.

Compáralo con cambiar de proveedor de hardware: Cisco frente a Juniper o Arista. Claro que hay diferencias importantes, pero son principalmente incrementales. Lo que capta la atención pública es algo tan disruptivo que no puedes ignorarlo. Por eso todo el mundo conoce ChatGPT y, antes, Bitcoin.

Así que, para mí, depende: si estás desarrollando una optimización, quizá no necesite ser «vista». Pero, si se trata de un verdadero avance, la visibilidad llegará por sí sola. La gente se entera porque hace algo que antes era fundamentalmente imposible, como SpaceX atrapando un cohete con un par de palillos.

Hablando más de esos cambios disruptivos, trabajaste para Solana Labs y después para Solana Foundation. Antes de eso, tu experiencia estaba más enfocada en marketing y comunicaciones, desde el Boston Globe hasta Bison Trails. ¿Cómo llegaste a Solana? ¿Qué te atrajo?

Sí, es una buena pregunta. Me gradué de la universidad en 2013 y pensé si quería cursar un doctorado o no. Estaba en una etapa en la que buscaba algo un poco más práctico.

Recuerdo haber entrado al sitio web de NBER, donde se publican todos los trabajos de economía. Alguien había escrito un artículo sobre el propio NBER, lo más metarreferencial que podrías hacer en ciencias sociales. Lo miré: tenía tres autores y solo se había descargado cinco veces. Te quedas pensando: vaya, nadie lee estas cosas en absoluto. Es decir, ¿este trabajo realmente marca alguna diferencia?

El periodismo fue una especie de escala para mí. Creo que la participación cívica es muy importante para la sociedad, y eso requiere cierto nivel de conocimiento y conciencia. Trabajar en el Boston Globe me permitió ver cómo se crean las narrativas en tiempo real, y pude ayudar a difundir mucha información para que las personas formaran una opinión del mundo y estuvieran mejor informadas. Fue el primer lugar donde pensé: aquí realmente puedo hacer un trabajo importante.

Pero descubrí que muchas de las personas con las que trabajaba no eran especialmente buenas, en el sentido de que no asumían su trabajo con una gran misión detrás. No quiero trabajar en un lugar donde la gente no parezca apasionadamente comprometida con su labor.

Eso fue parte de lo que me atrajo hacia las startups. En el mundo de las startups, la gente está obsesionada, a veces de forma poco razonable, pero nunca dudas de que le importa. Todos avanzan rápido y tratan de poner algo en marcha. Esa energía era muy diferente de lo que había sentido antes.

Así que pasé del periodismo a las comunicaciones, después a campañas, consultoría y, finalmente, tecnología. Mi primer empleo real de tiempo completo en el sector cripto fue en Republic, donde lancé Republic Crypto, muy enfocado en inversiones. Después pasé a Bison Trails, una empresa de infraestructura blockchain que terminó convirtiéndose en Coinbase Cloud. De esa organización surgieron personas realmente increíbles.

Y, bueno, yo no quería trabajar para Coinbase; simplemente no me parecía lo correcto. Bison Trails estaba en proceso de adquisición, pronto me quedaría sin empleo y estaba entrevistándome con varias Layer 1 y Layer 2.

Retrocediendo un poco, en aquel entonces Bison Trails operaba cerca del 65 % de la red Ethereum 2.0 durante la fase Beacon Chain. Estaba muy involucrado en la hoja de ruta de ETH 2.0, cuando se suponía que se lanzaría con 56 shards y que escalarían hasta mil antes de eliminar esa parte de la hoja de ruta.

No dejaba de pensar: ¿cómo va a funcionar Uniswap en un ecosistema con sharding? ¿Tendremos un shard de Uniswap? ¿Un shard de Aave? ¿Cómo funcionará todo esto? Había muchas explicaciones vagas sobre bridges y sobre que ya lo resolveríamos. En fin, todo ese tipo de cosas. Seguía planteando alguna versión de esta pregunta a todos los fundadores con los que me entrevistaba. Todos implementaban alguna forma de sharding.

Recuerdo haberle preguntado a Toly cómo funcionarían los shards. Se rio y dijo que nunca funcionarían: necesitas que todo esté en una sola máquina de estado global. Fue la primera postura creíble que había visto sobre cómo sería realmente el futuro de los shards, y no era un montón de desarrolladores de software dando explicaciones vagas y diciendo que lo resolveríamos después. Ese fue el momento en que pensé: no tengo idea de si Solana tendrá éxito o no, pero voy a aprender muchísimo aquí.

La construcción de DoubleZero

Por supuesto, tu trayectoria en Solana habla por sí sola. Finalmente dejaste Solana Foundation en diciembre de 2024 para cofundar DoubleZero. ¿Hubo un único momento revelador que te convenciera de iniciar un nuevo protocolo enfocado en infraestructura de red?

No hubo un solo momento. Superamos el colapso de FTX y, durante un tiempo, fue una situación que exigió el esfuerzo de todos. Pero a principios de 2024, Foundation hacía un buen trabajo, aunque se volvía menos relevante para el ecosistema. Eso es una señal de éxito, porque la influencia de Foundation estaba disminuyendo.

El trabajo allí estaba entrando en una etapa más orientada al mantenimiento y a continuar la misión. Personas como Dan Albert lo describen como la necesidad de contar con gente que aporte estabilidad a largo plazo. Para mí, la pregunta era: ¿quiero hacer eso o intentar fundar y construir algo nuevo?

No quería construir algo que compitiera con Solana ni simplemente otra aplicación sobre ella. No hay nada malo en eso, pero pasar de dirigir la estrategia de Foundation a construir algo como un protocolo DeFi crearía un problema de doble lealtad: sería difícil dejar atrás el papel anterior.

Cuando piensas en convertirte en fundador, tienes que preguntarte: ¿por qué hago esto? ¿Es por la imagen o por algo más?

Gran parte se reduce a esto: ¿eres mejor en esto que cualquier otra persona que lo esté intentando en este momento? Los fundadores de startups no son los mejores del mundo; si lo fueran, estarían en otro lugar. Se trata de esa combinación de oportunidad, vocación y momento adecuado.

Las conversaciones sobre Firedancer me convencieron de que Solana debía ir más allá de la Internet pública para alcanzar su potencial. Fue entonces cuando decidimos construir DoubleZero.

Para quienes no estén familiarizados, ¿puedes explicar la arquitectura de dos anillos de DoubleZero? ¿Cuáles son los problemas generales que resuelve? Me interesa saber cómo eligió DoubleZero esta arquitectura. ¿Qué alternativas consideraron?

Puedes plantearlo así: ¿en qué son realmente malas las blockchains? Me gusta comenzar por los sistemas, no por lo que deberían hacer, sino por lo que hacen mal. Las blockchains son malas para propagar el estado y compartir recursos.

En cuanto a compartir recursos: si ejecutas una aplicación en AWS o Google Cloud, toda su infraestructura de ciberseguridad te protege; el centro de datos es tu capa de defensa. El objetivo de DoubleZero es aprovechar los recursos compartidos, para que cualquier ataque abrumador se convierta en un problema del centro de datos o del ISP.

Los ataques DDoS pueden degradar Solana, aunque ni siquiera afectarían a Netflix o Bank of America. Si implementamos capas de defensa delante de cada validador, se crea una relación individual. Pero un solo dispositivo de defensa FPGA puede proteger a decenas de validadores posteriores. Sin eso, necesitarías FPGA de $20,000 en cada validador, algo insostenible que tampoco mejora la conectividad.

La arquitectura de dos anillos surge de dos objetivos:

  1. Proteger a los validadores del spam, las firmas no válidas y los datos basura
  2. Acelerar la capa de red

Si aceleras la red sin defensa, solo habrás creado una mejor herramienta para ataques DDoS. Si agregas defensa sin velocidad, solo la haces más resiliente, no más rápida. Queremos un millón de TPS en mainnet con 2,000 nodos en todo el mundo; ahí es donde entra la fibra.

Aparte de los tiburones, ¿cuáles son los mayores riesgos técnicos o preguntas abiertas que DoubleZero debe afrontar para ayudar a alcanzar ese predestinado millón de TPS con 2,000 nodos en todo el mundo?

Hay varios. Ojalá esto fuera más aceptable en el sector. Muchas personas no hablan de los problemas que aún deben resolver. Para nosotros, cuando entras en la infraestructura física, necesitas personas que conecten cables y se ocupen de otros pequeños detalles que podrían desencadenar eventos a nivel del protocolo.

Uno de nuestros objetivos principales es comprobar la integridad de los enlaces. En Web2, contratarías a un tercero para conectar dispositivos, hacer mediciones y certificar la velocidad de un cable. Por razones evidentes, no queremos eso, así que estamos construyendo un sistema en el que el software de mi fibra ejecuta una prueba de velocidad en la tuya. Es un problema de verificabilidad que ocurre en el mundo real. En el software tienes las maravillosas propiedades de las firmas y la seguridad criptográfica, pero nada de eso se aplica en absoluto al mundo físico.

Uno de los desafíos que afrontamos en este espacio es cómo hacer esto con la menor necesidad de confianza posible, pero ofreciendo a la vez cien veces el rendimiento que obtendrías mediante la Internet pública. Una ventaja importante es que no hay fondos almacenados en la red DoubleZero. No es una red de smart contracts. En ese sentido, no tenemos la custodia de los fondos de los usuarios, así que no necesitamos los modelos de seguridad económica que se requieren, o que la gente cree que se requieren, en Ethereum o Solana.

Hay muchísimas otras cosas que debemos hacer. También estamos desarrollando datos priorizados, algo como Flash Boys al estilo HFT para blockchain, lo cual será genial.

Visión de futuro y reflexiones personales

De cara al futuro, ¿qué incluye la hoja de ruta de DoubleZero para los próximos uno o dos años? ¿Qué te gustaría lograr?

La máxima prioridad es conseguir tanto stake como podamos en la red para que los desarrolladores de protocolos puedan llevar los límites más lejos. El santo grial: que, en un plazo de dos años, Solana funcione al menos a 100,000 —o un millón de— TPS. Si no lo conseguimos, será una derrota.

Sin duda. Gran parte de esta conversación se ha centrado en las blockchains. ¿Qué caso de uso ajeno a blockchain te entusiasma ver, o te gustaría ver, implementado en DoubleZero?

Ya tenemos algo de eso, lo cual es genial. Shelby es un sistema de almacenamiento que compite con S3 y Cloudflare R2, construido sobre DoubleZero. Es un proyecto con token, pero, en esencia, es almacenamiento flash rápido y descentralizado. Es interesante porque ahora tenemos muchísimas aplicaciones que realmente pueden competir con sistemas centralizados.

También hay interés en el entrenamiento de IA y los datos de cargas de trabajo. Eso es más difícil, pero emocionante. OpenAI es, de hecho, uno de los mayores usuarios de fibra submarina para conectar centros de datos, así que definitivamente hay una oportunidad ahí.

Al mirar atrás, has desempeñado muchas funciones: experimentador, comunicador, estratega y fundador. ¿Qué te habría gustado saber antes en tu carrera?

Cuando era más joven, me enfocaba demasiado en lo que la gente creía que debía hacer o en las expectativas de la sociedad. Eso tiene aspectos positivos: gran parte de lo que está mal en la cultura moderna de los influencers se debe a que las personas carecen de fundamentos morales o filosóficos. Pero tienes que estar dispuesto a asumir riesgos.

Nada dura tanto como parece. Cuando terminé la universidad, un senador de Estados Unidos me aconsejó estudiar Derecho. En ese momento no estaba preparado, pero debería haberlo reconsiderado más adelante. No me arrepiento de no haberlo hecho, pero era un camino que alguien dijo que podía seguir y no le creí. En retrospectiva, podría haber sido genial.

Preguntas rápidas

¿Cuál es la tecnología más «invisible» que admiras?

Los sistemas de control de edificios: esos sistemas HVAC de nivel industrial que mantienen la temperatura y la humedad perfectas. No reciben suficiente reconocimiento, pero son un excelente ejemplo de tecnología que mejora vidas de forma invisible.

¿Cuál es el problema humano u organizacional más difícil al construir infraestructura duradera?

Depende del nivel. Por lo general, es el diseño de incentivos: los fallos de infraestructura surgen de diferencias en los horizontes temporales o en los supuestos presupuestarios. En el mundo físico, como sucede con las carreteras, se deben a no comprender el sistema desde el principio: los cimientos no se construyeron para ese volumen. En el software, la amenaza es la complacencia.

Mira a United Launch Alliance frente a SpaceX: ULA hizo todo según las reglas, pero se basó en supuestos de seguridad falsos impulsados por la aversión al riesgo de NASA. Elon cambió las reglas al aceptar el fracaso dentro de una estructura privada.

No se suele valorar lo suficiente cómo la estructura que construye algo influye en el resultado. Es como dice aquel viejo refrán: «Muéstrame un organigrama y te mostraré tus prioridades organizacionales».

¿Qué es lo más sobrevalorado en Solana en este momento?

No estoy seguro de que haya algo sobrevalorado en este momento. Hace seis meses habría dicho las memecoins, pero ahora el entusiasmo parece proporcional.

Sin embargo, sí creo que la gente tiene una visión demasiado cortoplacista respecto a Estados Unidos. Creo firmemente que Estados Unidos puede convertirse en el centro cripto del mundo. Pero veo protocolos que están renunciando a sus fundaciones internacionales para convertirse en una 504 o una DUNA (asociación sin fines de lucro, descentralizada y no constituida). Y, vaya, ¿te imaginas que AOC llegue a la presidencia en 2028? En retrospectiva, eso se verá bastante mal.

La gente en Estados Unidos y en Solana es muy optimista respecto a la administración actual. Tengo grandes esperanzas y creo que han hecho un trabajo increíble, especialmente con los cambios en la SEC. Pero los cambios que no se aprueben en el Congreso pueden simplemente revertirse durante la próxima administración, ¿verdad? Tenemos que crear cambios duraderos.

¿Cuál es tu pieza de hardware favorita de todas las que has tenido?

Probablemente mi vieja cámara Fuji XT2, una digital sin espejo con controles analógicos y táctiles. Era un placer fotografiar con ella y, en aquel entonces, no había nada más construido de esa manera.

¿Cuál es tu civilización predilecta en Sid Meier’s Civilization 7?

Sí, jaja, esta no será una respuesta rápida. Has abierto un tema que podría durar horas.

Mmm, creo que la séptima entrega tuvo un lanzamiento muy complicado y recibió muchas críticas, pero se ha convertido en un juego realmente sólido y bien estructurado. A estas alturas, hay algunas simplificaciones en el diseño de ciertas mecánicas que no me gustan. Echo de menos los puntos de era y la influencia que puedes ejercer al apoderarte de las ciudades de otros mediante la cultura.

En general, suelo elegir a un líder más orientado a la ciencia. En Civ 7, me he divertido mucho con la combinación de la civilización de Cartago y el líder César, que consiste básicamente en una estrategia de dominación militar a toda potencia. Después te cuesta muchísimo recuperarte en la segunda era porque te expandes demasiado y muy rápido.

¿Cuándo llegará la mainnet de DoubleZero?

Nuestro objetivo es hacerlo antes de mediados de octubre. Todo depende de la ingeniería.


Conclusión

Al seguir el camino de Austin Federa —desde un adolescente que hackeaba hardware hasta un estratega que narró el ascenso de Solana y que ahora impulsa las redes subterráneas de DoubleZero—, descubrimos una verdad profunda: lo invisible suele engendrar lo revolucionario.

Lo que comenzó como un andamiaje retórico evolucionó hasta convertirse en tendones de silicio, donde la latencia no es solo una métrica, sino una frontera por conquistar en la era digital.

La reflexión de Federa nos recuerda que la verdadera innovación exige intención, ya sea para crear narrativas pegadizas o forjar enlaces inquebrantables. La complacencia corroe y el entusiasmo se desvanece si no tiene raíces duraderas.

El futuro es optimista: DoubleZero apunta a lanzar su mainnet a mediados de octubre y espera impulsar un millón de transacciones por segundo durante los próximos años. El hardware surge no como un elemento auxiliar, sino como un núcleo ideológico que nos impulsa hacia sistemas fluidos, escalables y soberanos.

Esta conversación no trata simplemente de la incursión de Federa como fundador de DoubleZero; es un modelo para quienes construyen en todas partes: acepta lo invisible, cuestiona lo arbitrario y diseña realidades que perduren.

Los cables más silenciosos transmiten las convicciones más fuertes.

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